Madrid, ritmo cultural y noche sin fin en Europa

Ciudad cosmopolita como pocas, Madrid se levanta y parece no acostarse nunca. La vida gira y gira en medio de museos, parques, paseos que nos remontan a la más antigua historia, corridas de toros, plazas, monumentos, festivales, bares, tapas y un buen tablao.

Plaza Mayor, un símbolo de Madrid
Ubicada en pleno corazón de la península ibérica, la capital española se caracteriza por su inigualable vida histórica y cultural y por la noche que la alimenta una y otra vez. Este encanto es una de las principales razones que hace que España sea el segundo país en las preferencias del turismo mundial.

Conocer la sensibilidad de la ciudad implica dejarse llevar por sus dos arterias principales; para poder sentir a su gente al salir de tapas, la manera típica de recorrer bares tomando un trago en cada uno y a la vez percibir la importancia de las obras que albergan sus museos.

A Madrid se la disfruta de día y se la entiende de noche. La capital española nunca es una sola ciudad, y ni siquiera vive en un solo tiempo. Hay un Madrid medieval (los circuitos son: Puerta del Sol-Calle Mayor-Plaza de la Villa y Puerta del Sol-Calle Mayor-Calle del Nuncio-Plaza del Marqués de Comillas), un Madrid de los Habsburgo (Puerta del Sol-Plaza Mayor, escenario de los «autos de fe» o castigos inquisitorios y de la proclamación como reyes a Felipe V, Fernando VI y Carlos IV, y Plaza de Santa Cruz-Calle de Toledo-Plaza de la Villa-Calle de Sacramento), otro de los Borbones (Puerta del Sol-Alcalá-Fuencarral-San Bernardo-Conde Duque-Puente de Toledo, todo un itinerario por la arquitectura barroca típica del siglo XVII borbón y sus máximos ejemplos en la iglesia de San José, el Hospicio en Fuencarral y la Puerta de Toledo sobre el Manzanares, y otros dos paseos: Sol-Prado-Jardín Botánico-Retiro y Sol-Plaza de Oriente-San Francisco-Princesa).

También una ciudad «romántica» o isabelina (Puerta del Sol-Plaza de Isabel II-Plaza de la Marina Española-Puerta de Toledo, con el Teatro Real en la Plaza de Oriente, y Puerta del Sol-Carrera de San Jerónimo-Felipe IV-Plaza de la Lealtad-Cibeles-Recoletos, en el que las estrellas del recorrido son el Palacio del Congreso y, sobre todo, el Palacio de Bibliotecas y Museos, donde funcionan el Museo de Arqueología y la Biblioteca Nacional) y una Madrid contemporánea (Prado-Alcalá-Gran Vía-Plaza de España-Moncloa-Ciudad Universitaria-Paseo de la Castellana).

También posee algunos de los parques y arboledas más llamativas de Europa. El Parque Buen Retiro tiene 130 hectáreas de belleza y verde, un tipo de paseo por donde pueden sentirse la Historia. En el centro se levantan el Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal, sedes de exposiciones temporales de arte clásico o contemporáneo. El Jardín Botánico es otra referencia de tranquilidad en un marco que alberga plantas de todo el mundo.

La otra veta inconfundiblemente madrileña es la noche. Como con todo, Madrid tiene de todo para todos los gustos: tablaos flamencos para expertos o no iniciados, boliches salseros donde podés encontrarte hasta al mismísimo Compay Segundo y modernísimas discos. La lista de bares y clubes es interminable y siempre surge algo más que sorprende.

Con una población de más de 3 millones de habitantes, la madrileña, para no desencajar con lo demás, también tiene de todo en relación a sus habitantes. La mitad de ellos son extranjeros, tienen una mentalidad abierta y tolerante, son fiesteros hasta la médula y culturales por herencia. Características que hacen a Madrid aún más cosmopolita y acogedora.